Natacha Caviglia

La que toca también baila

“Cuando fotografío danza es como que realmente combino mis dos amores”, sintetiza Natacha, que además es comunicadora. Sus registros de danza no sólo destacan las fotos espectaculares, captadas en escena, sino todo el entorno de semejante ambiente: la trastienda, los ensayos, la tensión, las complicidades, la formación, las horas, días y años de una pasión exigente y demandante.

Hace aproximadamente siete años, Natacha se compró una cámara para hacer videos. Es licenciada en Comunicación, en aquella época trabajaba atendiendo varias de estas cuestiones en un ámbito institucional y decidió probar, aprender, sobre esta producción específica. Inversamente a cómo suele ocurrir, del video pasó a la fotografía, para aprovechar esa misma cámara, confiando en que le podía abrir un nuevo mundo.

Tomó clases, allí no sólo aprendió elementos técnicos de ejecución técnica, sino que allí pudo descubrir aprendizajes clave como la composición y el color. Aplicó estas nuevas herramientas en su propio mundo, y en esa experimentación, con la fotografía empezó a saldar una evidente deuda pendiente: “Yo soy bailarina además de fotógrafa, desde que soy muy chiquita, y bueno inevitablemente para mí ese vínculo moldea mi mirada.”

natacha caviglia

El salto, los preparativos y la angustia

Ese vínculo como bailarina nos ofrece una mirada que no podríamos tener los que no lo somos. “Es como que a veces no sólo me enfoco en eso de congelar el salto espectacular o la pose”, destaca que busca “todo el movimiento y de lo que queda, como ese vínculo entre los cuerpos, las miradas, los detalles, la tensión en los ensayos”. Su experiencia con la danza la obliga a mostrarnos lo que no vemos ni suponemos, de parte de Natacha resulta un acto de honestidad y justicia, como también un llamado de atención a quienes sólo vemos saltos, luces y espectacularidades. Una invitación única y más profunda.

Su experiencia en la narrativa del video la tironea cuando saca fotos, se siente obligada a usar las pretensiones de la película en sus registros fotográficos: “Me gusta mucho el backstage, el detrás de escena, pero en todo, no solo en la danza, en todo, porque soy mucho de los procesos y creo que ahí hay un montón de riqueza, el proceso de cualquier cosa, entonces también me gusta mucho el registro de backstage.”

De los dos lados

Natacha capta pero también descubre para ella. Siente que su lado de bailarina le da una sensibilidad muy particular que la “ayuda a anticipar, a no buscar esto solamente de la forma, sino también como lo que hay en general en la escena, lo que está flotando.”

Ser fotógrafa resignificó su experiencia como bailarina, a veces bailando se encuentra pensando en la imagen y, a su vez, foteando la lleva el movimiento.

Además de registrar todos los momentos de su mundo, de su ambiente, pudo dar un paso más y participar en proyectos de danza contemporánea que usan movimiento e imágenes al mismo tiempo, para construir un mensaje. “Del otro lado” es una obra que creó y dirigió junto a Marianela González con Cinética Compañía de Danza, la compañía donde baila.

La caracteriza como “una experiencia atravesada”, en la que aportó más desde la imagen y no tanto desde la danza, “se trabajó mucho con proyecciones, con registros en vivo y tiene que ver un poco con una reflexión sobre cómo se ve el cuerpo, cómo se lo representa, qué pasa y un juego con la imagen y esa experiencia también de la obra, porque además baile le pusimos el cuerpo también”..

Natacha fue desbordada por su búsqueda, la danza le tenía preparado mucho más, a pesar de los años que carga como bailarina. Y nos deja picando algo. Quizá la fotografía no sea sólo captar “el momento decisivo”, por ahí también nos tiene algo preparado.

Conocé el trabajo de Natacha, entrá a su página: www.instagram.com/nati_caviglia